Despegue
Ya
estamos ahora en el despegue, sobre un magnífico prado alpino de
suave pendiente. Aquí, en 5 minutos, prepararemos el parapente
especial biplaza. Te daremos también unas breves instrucciones
para que el despegue, el vuelo y el aterrizaje sean lo más simples
posibles.
Nos vestiremos con la ropa de vuelo y si piensas llevar una cámara
fotográfica o de vídeo te explicaremos como manejarla durante
el vuelo para que puedas grabar estos momentos inolvidables. Si no quieres
cargar con la cámara, TándemTeam te ofrece la posibilidad
de un servicio de reportaje fotográfico.
Luego
el pasajero se pondrá la silla para volar en biplaza (se pone como
una mochila a la espalda). Cerraremos los 3 cierres. De pie, la silla
es algo incómoda y dificulta un poco nuestros movimientos pero
una vez sentados, en vuelo y disfrutando del paisaje, la verdad es que
es muy cómoda.
El pasajero va sujeto delante y el piloto va detrás. Antes de
la salida, siempre te preguntaremos si todo está listo por tu parte
y sólo después el piloto decidirá del momento más
adecuado para el despegue (siempre en función del viento y de su
dirección). Te explicaremos que aunque vayamos a salir con la mentalidad
de hacer una carrera larga y rápida, se notará una resistencia
por
parte del parapente, pero no hay que dejar de intentar correr. Si se diera
algún problema durante el despegue, simplemente pararíamos
y volveríamos a empezar, pues no ocurre absolutamente nada. La
ventaja de volar con el parapente es que todo sucede muy despacio y se
puede volver a empezar sin ningún problema. El pasajero sólo
tiene que pensar en su propia carrera ya que el piloto coordinará
todo lo demás.
Ahora ya hemos despegado después de la carrera y cuando el piloto
lo indique procederemos a sentarnos en la silla. Para eso, no hay que
hacer nada especial, simplemente dejarse llevar y disfrutar del confort,
de la seguridad y de esta nueva sensación de vuelo recién
descubierta.
El
parapente despega a unos 15 km/hora. Si tenemos 15 km/h de viento de cara
prácticamente hincharemos la vela y en sólo 2 o 3 metros
de carrera ya estaremos en el aire. Si no hay viento, el espacio necesario
para el despegue será un poco mayor, ya que tenemos que alcanzar
los 15 km/h para despegar, pero esto tampoco supone ningún problema
técnico.
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